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El cristal que se desdobla (1) [Lorenzo García Vega]
miércoles, 30 de junio de 2010
Cristal muerte [Huidobro]
Estar
Estar solo con uno mismo, o con Dios, ¿no es como estar solo con una fiera? En cualquier momento puede atacarte.
[Wittgenstein]
1998
AGOSTO
Escribiendo sobre la sexualidad, en "el oficio de perder". Ahora pienso que un edipiano, para llegar a tener una vida sexual normal, necesitaría tapiar con almohadas la habitación donde estuviera su madre. También pienso en Steckel.
Un sueño absolutamente normal en alguien que no es del todo normal. ¿Qué significa eso? ¿Qué significa tener un sueño en que uno funciona con una completa normalidad, en aquello que en la vigilia uno nunca ha funcionado con completa normalidad?
¿Uno lleva dentro al normal que uno hubiera podido ser?
Los pájaros en un árbol, al lado de un gran poste con luz. Es ya de noche, y los pájaros siguen cantando, como si se hubiesen confudido y creyesen que el día continúa. Es raro eso.
Por la madrugada me levanté para ir al baño. Al volverme a acostar, pensé que pude tener un sueño antes de despertarme y que este sueño tendría que ver con Perla, la muchacha que conocí en el Instituto y con la cual hace años que sueño. Pensé en eso pero no estaba en lo más mínimo seguro de haber soñado nada. Lo único seguro que sentí, y esto es muy curioso, fue la sensación de que quedaba como lo blanco, frente a mis ojos.
Como lo blanco de un caracol que, después de haberse derretido, se volviera a concretizar en la forma de una pequeña estructura alargada.
También no dejaba de tener la sospecha de que esa blancura era como el negativo -un negativo en blanco- de escenas en las que, en el posible sueño, Perla había participado.
De nuevo un sueño del que no queda nada, sino una imagen visual: una bañadera conteniendo sombra, y rodeando a esta sombra una fuerte y amarillenta luz.
Mirando por lo mismo, en lo mismo. La misma destartalada puerta, y hay recuerdos tan absurdos como puede serlo el recuerdo de un pedazo de carbón. ¿Se quiere una cosa más boba?
Ensayo mis dedos, y nada sale. Ahora es cuando de verdad me parece idiota ponerme a inventar palabras.
Yo me invento (pero sólo a medias, y sin que realmente sirva para nada), el mismo vacío, ese mismo vacío al cual ya estoy acostumbrado.
Escena donde hay algo que se acaba de revelar-.Una prima le revela a otra prima un suceso familiar que nadie conocía y que sucedió hace muchos años. Observar la forma de los labios en la parienta que cuenta. Oir las voces, y oir como el peso de la atmósfera que envuelve a esa escena.
Proyecto de Alebrije.- Un animal como un círculo de metal, con color mezcla de un gris oscuro con leonado mate. Parece un objeto, es lo semejante a un escudo, pero se sabe que en un momento determinado despierta, como el animal que realmente es.
Las paredes del galpón semejantes a las paredes de un gascar, o a las de un vagón que conocí en Merano. Dentro del galpón hay toda una colección de cosas del pasado. ¿Qué pasaría si un loco quisiera viajar por dentro de ese lugar?
El amigo que hace mucho tiempo que no vemos, y quién tampoco tiene ningún interés en volvernos a ver.
En el sueño, el médico le ha dicho a mi madre que ella está muy grave
Como si viviéramos debido, solamente, a la cháchara que dos horribles viejas mantienen sobre uno. O sea, que si la cháchara de las viejas finalizara, uno dejaría de existir. ¿Las moiras como unas viejas chismosas?
Alguién que parece como que se tuviera que comer los residuos de unos tibidines. Esto en el pasillo de un hotel.
Lo sin resolver, lo que se pudiera titular así. Después de una situación tensa, un paisaje con mezcla de cosas conocidas. No se puede olvidar esto. Y se piensa que debajo de una aparente paz, pueden estar las cenizas del infierno.
Acaba de pasar, y es como si fuese una cosa muy lejana. Fue en el comedor del hotel. Me va pareciendo que las figuras eran blancas, como pintadas por Ponce.
Este es el hotel en que estuvo Marta, después de su operación en el ojo.
Se está hurgando en el ojo, y vuelvo a sentir la pesadilla de una navajita de afeitar cortando...Si sigue un segundo más me pongo a gritar. Por lo pronto, estoy levantando el brazo, sin ningún sentido. Si alguien se da cuenta, puede pensar que estoy loco.
Siento el peso de hablar sobre mis obsesiones en "El oficio de perder". Cada vez aparezco más como el enfermo que he sido, que soy. Esto me está abrumando. Anoche tuve un sueño horrible, con todo género de cosas jodidas.Yo dormía en un prostíbulo, y hasta una amiga venezolana apareció con la boca en rojo, toda llena de sangre. Después, hoy, me he sentido como en principio de una depresión. Me abruma "el oficio de perder", temo que no pueda seguir. Me abruman los recuerdos sombríos que el escribir este libro me suscita. ¿Qué clase de vida he llevado yo? En la calle tengo demasiadas ganas de levantar el brazo, y tengo miedo... Es mucha la compulsividad que me incita a levantar el brazo. También quisiera ponerme a hablar en alta voz. Se anuncia la posibilidad de que venga un ciclón.
El corazón conque vivo, y que todo puede suceder en la vida. Todo está lleno de posibilidades jodidas.
Le dice que porque su interés sólo radica en leer a narradores venezolanos, no ha acabado del todo de leerse a Paradiso.
Día aciclonado. Lluvias, chorros y chorros de gris. Siempre estos días me han abrumado. Y, además, como me siento chivado, pienso que nunca pasa nada, que persisten los monstruos, que persisten los terrores, y..., que mi madre sigue apareciendo en mis sueños, como un peso, y a veces como un culpa.
La pesadilla.
Al despertar, por una milésima de segundo, creía que había un fantasma al lado de la cama. Podía haber sido un fantasma reducido, como una blanca estatuica de cristal.
Sueño que cuando me duerma voy a tener una pesadilla con un gato, y con un gallo. Ya estoy dormido dentro del sueño, y con la pesadilla donde el gato está a la izquierda, y el gallo a la derecha. Mamá, que está en otro cuarto, sueña que yo estoy soñando una pesadilla y...Pero no quiero seguir contando este sueño, me resulta demasido sombrío.
Julio y Agosto. Estos meses me han resultado muy pesados. Como si una pesadilla dentro de mí, que estuviese durando más de la cuenta.
Uno quisiera desaparecer cuando alguien se pone a mirarnos fijamente, mientras estamos escribiendo en el teclado de la Computadora. Entonces, uno descubre un redondelito en la pantalla e imagina que, tras él, pudiera haber un blanco baño de vapor iluminado por un fuego rojísimo. Uno quisiera desaparecer en ese baño de vapor pero, al levantar la cabeza, vuelve a ver que el alguien lo sigue mirando a uno. Por lo que, entonces, a uno no le queda más remedio que cerrar la Computadora, e irse para el demonio.
Una reunión de mujeres gritonas, donde hay una poetisa cincuentona con el pelo pintado con un color amarillo-caca. Hay un gran entusiasmo. Uno entonces presiente que, dentro de unos segundos, va a empezar la pesadilla. Uno sale mandado.
Imagino un relato que se pudiese titular La tijera. Se describiría una apuesta: cada tanto tiempo habría que... El fondo del relato trataría de ser como la expresión de una oscura tortura, ubicada en unos " tiempos pasados".
Sintió como que a su voz la cubría el ruido de un trueno, después de haber dicho algo muy importante. Pero resultó que el ruido que cubría sus palabras era más vulgar, ya que sólo procedía de algo así como una lata.
"Lorenzo". Creo oír la voz de Marta, llamándome, pero no estoy seguro.
MINICUENTO- Aquel personaje era tan estereotipado, tan de postalita, que cuando conducía un auto quería hacer toda clase de piruetas (correr, hacer zigzagueos, etc.) por la gloria de la Virgen María. Pero una monja lo reprendió, cuando se entero de eso.
Estuve en la playa un fin de semana. Pero al llegar al Hotel de la playa me entró catarro, y con el catarro me vino la depresión (yo siempre he sentido los catarros como un derrumbe psíquico). En el restaurant del Hotel había unas grandes lámparas con velas, y unos bustos como de cera, y un piano negro con un músico enteco que tocaba a Chopin. A veces sentí, debido a la depresión, que en un momento determinado podría percibirse, en el fondo de la piscina, el reflejo de muchos cadáveres. Es que había grandes culos, y sexualizadas figuras femeninas tiradas sobre sus toallas, pero en el fondo de todo eso se abría un boquete, con la muerte al borde de salir.
Por la mañana, después de haber sufrido un calambre en la pierna derecha, y de haberse tomado un café, toma el kaleidoscopio y en él aparece el Rey del Juego. ¿Cuáles serán los cristalitos que componen a ese Rey del Juego?, ¿qué habrá detrás de eso?
¿Quién es el Rey del Juego?
Como si fuera una película de terror: el agua de la ducha hirviendo, movida por una mano asesina, y uno achicharrándose, inerme bajo esa agua, ya que uno no se puede mover. Y esto lo imagino ahora, que tengo un fuerte catarro. Estoy aspirando un humo para combatir la coriza, y mientras lo hago aparece el asesino, así como el agua convertida en fuego. Esta es una escena adecuada para quien no puede respirar.
SEPTIEMBRE
En un sueño se me dice que si se quiere llegar a la plena unión entre un hombre y una mujer, hay que pasar por dos fases:
Primera Fase-........................?
Segunda Fase-.......................?
En la primera Fase se desemboca en el olvido, y en la Segunda Fase se desemboca en un olvido mayor.
Está la sayita de una muchacha que es como jugadora de tenis, y llego a preguntarme si el contenido del sueño se refiere a eso que es el lugar común. Pero ¿por qué no puedo acordarme de ninguna de las dos Fases? Y esta última pregunta, cuando me vuelvo a dormir, es contestada con esta otra pregunta: ¿las uvas deben mantenerse dentro, o fuera del refrigerador?, así como con estas palabras carentes de sentido: A mí, en la vida real, me resultan fastidiosas las enumeraciones que tengan por objeto resolver problemas concernientes a la enfermedad. Por esa razón, elimino esas enumeraciones. Ahora la cosa es más fácil.
¿Por compulsividad, o por exceso de amabilidad, es que insiste en volverme a servir en el plato? Luego, debido a su ansiosa amabilidad, acaba por derramarme, sobre el pantalón, un cucharón con comida. ¿Ella, verdaderamente, ha sentido que el cucharón se le derramara? ¿Es esto que estoy diciendo, como ejemplificación de una de las tantas tendencias de X?
Y el esposo, XX; él acudió con una servilleta, solícito, a limpiarme el pantalón; pero él no podía dejar de tener una sonrisa... ¿Sería que, inconscientemente, él es el cómplice de las tendencias de ella?
Marta ha cerrado la puerta de la casa, y se ha ido para el trabajo. Pero por un segundo me parece que ella persiste, que ella sigue. Hasta me parece verla como a lo lejos, con una bata de casa, saliendo del baño.
Larga conversación con un hombre aburrido. Me confirma en la sospecha de que casi todo puede ser previsible, tedioso, y banal.
En el sueño, entre otras cosas, alguien que me acompaña me insiste, al subir a un bus, en que pidamos una transferencia. Después, al despertarme me empieza a interesar eso de la transferencia. ¿Ha significado ese papelito que le da a uno el chofer, o a querido decir algo más?
Un peso. Eso es, un peso. Eso es lo que siento. Y no me hubiese importado, o más bien me hubiese hasta gustado, repetir, y repetir, hasta llenar dos o tres páginas diciendo esto mismo: Es una situación vivida sin solución. No hay más nada que decir. De verdad. No hay más nada.
En el sueño estoy en una escalera rodante. Mi padre está en el escalón de arriba, pero yo, aunque estoy en el escalón de abajo, soy el que lo conduce (anoche estuve leyendo sobre eso de que el Niño es Padre del Hombre).
Yo, el niño de setenta y un años, soy el Padre de mi padre que está en el escalón alto. ¿Estamos en un sanatorio, o en un balneario? ¿Habrá algo que enseñarle a mi padre?
Y me despierto, me vuelvo a dormir, y vuelvo a soñar. Pero aquí parece que empieza lo semejante a un relajo, pues encontrándome con Fausto Maso en una cocina que a la vez es un despacho (¿está Fausto cocinando?), le digo que, aunque le llevo pocos años de diferencia, yo hubiese podido ser su Padrino de bautismo. Y es que parece que como yo, en el sueño anterior, era el Niño conductor del Padre, ahora en el nuevo sueño permanezco en esa función de infante conductor, pero esta vez manifestado, en pura coña, como el niño Padrino de Fausto Masó.
Había un hueco en el techo, en la parte que corresponde al ático. Con el hueco, el ático se veía feo y oscuro. Por fin vino un trabajador, y éste cubrió el hueco con una madera. Pero por la noche me desperté, al sentir un ruido. Entonces pensé que la tabla se había caído. Y por un momento, también, me pareció como que se desplomaba lo semejante a un mundo que, hacía poco, se había logrado componer.
Un sueño sobre la analidad:
-aparece una palabra que no existe: garro, y dice el sueño que esto corresponde al estado de matar, así como que viene a ser una manera de nombrar al coprófilo;
-lo fecal está señalado por un puntico negro en una superficie blanca: es un puntico de mierda en la loza del inodoro;
-un actor mexicano que aparece en el cine de la Tele. Tendrá unos cincuenta y pico o sesenta años. Es alto, robusto, un poco como un mogote. Y el sueño como que quisiera expresar que eso alto, y erguido, del actor, es como una personificación de la verticalidad de un gran mojón.
Anoche, antes de acostarme, estuve leyendo lo que escribió Norman O. Brown sobre la analidad. Me fije en esta frase: "Elevarse por encima del cuerpo es equiparar el cuerpo con el excremento".
La escena del sueño podría llamarse El sacrificio de las doncellas.Fue una bonita escena, pero de inmediato no sólo se borró, sino que se perdió su sentido.Había como una matrona. Mujeres probadas en el sexo, pero refinadísimas. Parecían romanas, parecían como de porcelana. Ellas como si estuvieran obligadas..., pero aparentemente no parecían obligadas.
Y anoche con la lectura de Norman O.Brown. "Entrar en la obra de Freud no puede ser sino precipitarse en un extraño mundo y en un extraño lenguaje, un mundo de hombres enfermos, un lenguaje diagnóstico plagado de tecnicismos. Pero este extraño mundo es en realidad el mundo en que todos nosotros vivimos."
Se llevaron a una mujer en una ambulancia, por haber tomado demasiadas pastillas. Fue una noche muy calurosa, y yo pensé en el olor a azufre, en el tiempo en que se creía en el Diablo.
Es un sueño con mi madre, aunque ella no aparece (?).
Ligada a la vida de uno, a la infancia de uno, pero se omite en cualquier relato, como si se quisiera borrarla.
Gente que parece que uno quiere borrar, o por lo menos que en el relato en que deberían entrar, uno los deja fuera.
Es como una diálisis. Al niño le extraen líquido de la Libido, para después inyectarle líquido de la Realidad (un líquido como achocolatado).
El lugar donde esto se lleva a cabo es carmelita.
Soy un niño y protesto.
Por teléfono con Carlos Victoria. El me habla sobre el número 6. Yo sólo asocio ese número con los Reyes Magos. Creo que una noche de mi prehistoria, en Jagüey Grande, fue la noche de los Reyes Magos. Había como unos cristales, arriba de una puerta, o algo semejante a esto. Puerta y cristales me parecen como oscuros o..., no sé qué. En realidad, no puedo precisar lo que me sucedió con una puerta, y con unos supuestos cristales (aunque, todavía, puedo saber el lugar del pueblo donde ví eso que, ya no sé bien lo qué fue). No recuerdo ya nada, pero me queda como un halo alucinatorio de aquello, un halo que sí nunca se me ha olvidado.
Una flecha que viene a dar a un inodoro. Y encima de la flecha un letrerito dice: LA ISLA DE CUBA. Esta inscripción aparece en la pared de un urinario.
Antes que nada está lo que estoy escribiendo:"El oficio de perder". El propósito de escribir este libro está como detrás de todo, como una obsesión.
Sería un relato donde un personaje sugeriría tanto, o se parecería tanto, al asiento de un tren (un asiento que, además, sería como de un verde oscuro), que se acabaría por tener la certeza de que, el personaje, era algo así como alguién nacido para ser viajero de ferrocarril.
He empezado este Diario creyendo que también se llamaba Rostros del reverso. Pero ahora sé el nombre que tiene: El cristal que se desdobla.- El alquimista Lambsprinck, hablando del Athanor, señalaba la importancia de una "pequeña ventana de cristal", ya que, desde ella, el cambio de colores, efectuado durante el proceso, podía ser observado y, con ello, poder estar al tanto, el alquimista, de los "dominios del fuego".
Después de la conversación con Carlos Victoria que acabo de citar aquí, estoy jugando Fantasys y Lotos con los números 6, 16, 26, 36. Pienso que el Diablo me pueda premiar.
Pensamiento de un deprimido- " Kafka habló de un viaje en un vagón inmóvil, y quizá uno esté viviendo en un avión viejo que, al quedar inutilizado, ha sido equipado para vivienda. Uno no sabe. "
Como un trozo de vida muerta. Y aparece aquella persona de la que ya dije arriba:"Ligada a la vida de uno, a la infancia de uno, pero se omite en cualquier relato, como si se quisiera borrarla".
Un bache, un como paradójico trozo de vida muerta. ¡Cúantas veces he vivido dentro de estos baches!
Recuerdo que Rilke hablaba de "líneas no vividas" en el cuerpo humano, pero creo que hay algo peor: los baches, que son como "líneas vividas por la muerte" en el cuerpo humano. - Pero, ¿por qué me estoy planteando esto? ¿Es que estoy, sin que lo sepa, dentro de una depresión? -Y mi madre, presente, aunque en esta ocasión, no parezca estar sino como por alguna parte donde no se la llega a ver.
Hotel Vista Alegre en Jagüey Grande, uno de los lugares de mi infancia lleno como de día y de colorido. Sin embargo, ya lo estoy soñando con unas noches que son un poco inquietantes. Noches como para comenzar la pesadilla. ¿De dónde vendrá eso? Yo me alojaba en el Hotel cuando regresaba a Jagüey, después que ya vivía en La Habana, y nunca las noches me sobresaltaron. Entonces ¿por qué, repito, vienen estos sueños ahora? ¿De dónde han salido esas noches?
Un sueño con un hotel, pero éste no es el Hotel Vista Alegre, ni está en Jagüey: éste es otro hotel donde hay una Computadora, por medio de la cual parece que se pueden soñar dos sueños a la vez. En este hotel hay una gran claridad.
Voy con dos viejas vecinas de Jagüey Grande, en un auto anacrónico (¿será el automóvil que tuvo mi abuelo, en el tiempo de la nana?). La vieja sentada al lado mío tiene que levantarse para recogerse su elegante vestido de seda, pues yo estaba sentado sobre un trecho de su tela. En un momento la vieja (¿la del vestido de seda, o la otra?) se levanta, y tras una pared de cristal que hay en el auto, se queda sin piel, o sea, en carne viva. Entonces la vieja dice que se encuentra muy bien viviendo sola (yo tengo que reconocer que me he acostado con sentimientos de culpa, pues pienso que soy un egoista, incapaz de tener en cuenta a nadie), y que no desea el regreso de Guido (Guido, quién ya está muerto, era un niño de mi edad, que vivía en Jagüey Grande). Y de aquí paso a un Anfiteatro, a examinarme. Veo a lo lejos a un hombre con mucho pelo, ¿o tendrá puesta una peluca? Me pregunto si habré traído lápiz para el examen.
Y, al despertarme, me siento tan jodido como cuando me acosté. Nada ha cambiado.
No me gusta nada el pelo negrísimo del hombre, o de su peluca. Creo reconocerlo: pertenece a un viejo cliente del Publix, cuyo pelo, pintado de negro como las alas del cuervo, me produce repugnancia.
-Estoy en carne viva, como la vieja tras el cristal-Estoy con mis sentimientos de culpa, o lo que sea.
-Patino en torno al mismo punto, montado en lo mismo, o sea, como montado en lo anacrónico de un auto viejísimo.
-Y lo que me rodea es lo feísimo de un viejo idiota, con el pelo pintado de negro (¿a quién pensará engañar?)
-Por lo que, es natural que me acueste jodido, y que me vuelva a levantar igual.
1
A veces, como que me gustaría envolverme en una voz (estoy, ahora que lo estoy diciendo, frente al cristal de una ventana), pero sé que nada voy alcanzar. Pues ¿qué puede ser eso?, ¿qué puede ser envolverse en una voz?
2
Estatuas, figuras de museos. ¡Si se pudiera cargar con eso! Traer las estatuas a la casa y, una vez que las hubiésemos traído, convertirnos en ellas. - Pero, ahora que digo esto, resulta que es de noche, está tronando.
3
Volver a esa noche que una vez se fijó. Volver. Volverla. Tiene que haber manera de encapsularla, tiene que haber... Tiene que haber una mirada que no se ha perdido del todo.
4
La cosa consistiría en lo siguiente: una sapiencia, con un olvido que nos marcase para siempre. Quedar marcados por ese olvido, pero recordándolo, sin dejarlo de recordar. Pues entonces sería que eso que perdimos, que olvidamos, paradójicamente se llegaría a convertir en un presente. En un presente mudo, pero presente.
En el Salón de Banquetes, mi oficio de bag boy consistió en servir de camarero. Salí de ese Salón, conduciendo el carrito. De un salto entré por las calles habaneras, en busca de un lugar donde tomar café y hacia la dirección de un familiar. Me imagino cuando llegue al lugar de los familiares, cuando los salude y...(Y aquí despierto, sospechando, detrás de esa llegada y de ese saludo, el mismo sentimiento de culpa que tuve en sueño anterior, cuando la vieja manifestó que no deseaba el regreso de Guido).
Mi sentimiento de culpa, pues, se ha metido en dos fragmentos distintos de dos sueños distintos.
Mi amigo sigue metido en una enorme depresión. Pero ¿qué hago con llamarlo por teléfono?
Una gota como una tijera. Me parece que me sé todas las buenas historias, pero después se me olvidan.
Una amenaza, la sentí en la infancia, y la huella que dejó no se me ha borrado. Ahora vuelve, en un sueño, pero con otro color. Es el mismo cristal conque aquella amenaza se grabó para siempre, pero ahora con un color distinto.
Esa oscuridad de los sueños. ¿Por qué tantos sueños son oscuros, y además parecen como si estuvieran rodeados de niebla? ¿No es, con esa oscuridad y con esas nieblas, como se representa al lugar de los muertos?
"La transparencia porque permite ver, no sabría admitir consistencia." reynaldo jiménez.
Es de noche y está lloviendo. Lo obsesiona una piscina que, por dentro, estuviese iluminada por un foco de luz neón.
Diríamos como si fuera un calambre que condujera hasta el Infierno (?) - Se piensa como si pudiera haber un fondo abyecto dentro de las bodegas de uno mismo. Pero ¿esto podrá ser así?, ¿no estaré haciendo literatura? Pues en realidad, si se mira bien, uno es tan burgués, tan incapaz de nada., que parece imposible que uno vaya a tener ningún fondo, en alguna hipotética bodega.
Estoy sentado en un restaurant y apenas no veo. Ese apenas no veo, por unos instantes se me convierte en un cristal -sobre todo en un cristal -, en un cuadrito, o hasta en un fetiche. Me gustaría guardarlo. Al salir del restaurant, veo tres relámpagos.Tres relámpagos en la noche.
Para el oficio de perder.- Como que cayeran en paracaídas, personajes que se van recordando: aquel Naranjo, un ex-militar, que era el profesor de Gimnasia en el colegio de los jesuitas; y aquella rara sensualidad que me producía aquella muchacha que entregaba los libros en la Biblioteca de New York: nunca ser reía, y su vestido color cremita.
En New York, cuando por última vez tuve la esperanza de liberarme. Recuerdo aquello, y todavía puedo revivir mis esperanzas cientificistas de poder llegar a ser otro, a través del análisis. Mis sesiones con el psiquiatra. Y aquel curso sobre psicoanálisis, al que asistí.
La vergüenza, la sórdida sensación de fracaso. Y a esto se le une el considerar que se han tenido relaciones, durante años y años, con personas a las que no había porqué haberlas tratado. Fea vida.
El profesor Naranjo tenía el tipo de un militar. Para una de las fiestas del colegio nos entrenaba sobre cómo habríamos de contestar a los juramentos que nos solicitaría el Padre Rector. Naranjo, encima de una tarima, gritaba: "Alumnos del Colegio de Belén, juran ustedes esto, esto, y lo otro". Y nosotros contestábamos: "Lo juramos". Después, pasados los años, me encontré a Naranjo, integrado a la revolución comunista. Supe, por lo que hablé con él, que siempre había odiado a los curas.
A la muchacha de la Biblioteca nunca la ví reirse. Fueron los tiempos del tratamiento psiquiátrico. El erotismo que se desprendía de aquella muchacha soturna, despachando los libros, por la tarde.
La mujer que, como un soldadito -ella debe tener los puños apretados -, va como embalada, siempre unos pasos más adelante. Así que él siempre va solo, en su paso normal. Atmósfera de crispación.
Recordé un sueño, pero a costa de perder otro que, casi al mismo tiempo, también lo soñé (?). Me parece, pero no puedo asegurar, que en el sueño perdido había como una confusa lucha entre animales. Me queda una borrosa, muy borrosa, imagen visual.
Hueco negro- Sólo el escaso ruido de unos personajes que hablan en la televisión. Sólo como un escaso fondo dentro de mí. De nuevo esa luz neón que me alucina.
Salí a caminar esta tarde, después compré unos mandaditos. Me puse a saborear estas dos palabras juntas: pegando lacio.
Sería el dibujo de un tirabuzón, pero que no acaba de completarse. Es la una de la mañana, la noche está afuera, yo no la veo. Y nada estalla, ni va a estallar, a no ser ese ruido del refrigerador que ahora comienza.
El Diablo empieza a jugar al billar. Así es el inicio del cuento.
Olga Connor. Me tiro de la cama, convencido de que ha llegado Olga Connor. Pero no es más que el ruido de una puerta al abrirse, un ruido que me ha despertado. Pero ¿por qué, durante un instante, el ruido fue el simulacro de Olga Connor?
Frase que desaparece instantáneamente, un fragmento de segundo después de haber surgido, pero que por el hecho de haberse borrado súbitamente, deja como un sabor extraño, un sabor que como si procediera de un otro lado. Sin embargo, si bien es verdad que he olvidado la frase, estoy seguro de que su contenido era totalmente inocuo.
Fuego de un residuo. Cenizas del atanor.
Fue como si dijera: -Ahora soy Lorenzo. Ahora me voy a llamar tal como me llamo.
Entonces me desperté, o el sueño cambió de rumbo. No recuerdo.
Anoche, con motivo de la amenaza de un ciclón, hubo una verdadera avalancha de gente en el supermercado. Estuve empacando continuamente.
Me sacude fuertemente el hecho de que debería darle a un amigo una explicación, y que no me siento con fuerzas para hacerlo. Después, en el sueño, estoy en un aula, indeciso sobre el pupitre que escogeré para sentarme. Me preocupa no haber aprobado ninguna asignatura. ¿Qué voy a hacer para ponerme al nivel de la clase? Y el maestro parece ser un monje, con un capuchón en la cabeza. El monje ha sustituído al Padre Baldor, quién fue el Rector del Colegio de Belén en los primeros años de mi adolescencia.
Así que estoy como fuera de base, y con curas...
Y en el sueño, el monje con capuchón está sentado sobre una tarima, pero marginalmente: al borde derecho de la escena. Me parece rara esta posición.
Y hoy es otro día, pero sigue la amenaza del ciclón, y siguen llegando clientes al supermercado.
En el momento en que el viento aprieta, la cara se le llena de odio.
Miedo. Culpa. Ansiedad. Sigue sacudiéndome fuertemente el hecho de que debería de darle una explicación a un amigo, y que no me siento con fuerzas para hacerlo. Calambres en los pies. El ciclón puede pasar por la madrugada, y a mí me saca de quicio la espera de un ciclón.
Entonces es una estación de trenes. Me robo lo que creo que es una moneda de veinticinco centavos, que está sobre una mesa, en el andén, pero en enseguida la vuelvo a poner en su sitio, para entonces darme cuenta de que se trata de una moneda extranjera. Por un momento he tenido un incoercible deseo de robar, pero después siento que no puedo saber lo que estoy haciendo. Estoy caminando por la estación, dirigiéndome hacia algún lugar, pero no puedo saber hacia donde me dirijo. Al lado de la mesa donde estaba la moneda, había dos mujeres viejas (¿activistas de una iglesia protestante?) quienes, sin decir nada, me vieron robar y devolver la moneda. Una de las mujeres tenía rasgos asiáticos. La estación de trenes bien puede haber sido la estación del subway, en New York, y la luz que había era una luz mortecina.
¿En el sueño hubo arrepentimiento debido al robo, o hubo robo debido a un arrepentimiento?
La atmósfera del sueño era muy sombría, pero al despertarme me sentí mejor. Era como si supiera que había una pantalla, una pantalla hasta con una escena del robo de una moneda, pero que por ser tal, como que me liberaba de toda culpa por lo que pudiera haber detrás, ya que de eso yo no podía ser responsable.
De todas maneras, me siento como quebrantado, y muy vulnerable.
Gente cociendo dentro de un cuarto, y la ventana. Sobre todo esto, la ventana. Está abierta sobre un cielo, y sobre un aire, inconfundibles, de mi niñez en Jagüey Grande.
De lo que hay de ella es su risa. Su risa es un todo, que en este momento hasta se independiza de ella misma. Está ahí, frente a uno.
¿Le decían Llovisnita? Era metódico, calculador, previsor, ordenado: todo un carácter anal. Pero era muy cordial, y parecía ser una buena persona. Por muchos años fue el tesorero del Ayuntamiento de Jagüey. Y, por supuesto, ya él se murió.
Todos los instrumentos de la cocina están funcionando: indetenibles. Algunos parecen como si estuvieran echando agua, pero en realidad no están echando agua. El no sabe qué hacer.
En un gimnasio, un hombre que está como sentado en una silla de ruedas. El tiene unas pelotas. Quizá yo esté interesado en el asunto, pero ¿cuál es el asunto? Hay gente alrededor. Todo blancuzco e informe. Muy inasible.
En una cocina, el puntero de la Computadora abre una lata de sardinas y, convertida ésta en ícono, la dirige hacia otro punto, distinto de aquél donde ella estaba.Yo, desde lejos, observo la maniobra.
"- No hay susto más grande que aquel que se produce, cuando creemos que el tren se va a ir sin nosotros."
Fue como una novia con prisa. Quería, además, que no faltara ni un detallito. Pero, al final, se quedó sin boda, y sin nada.
¿Qué será de ella? Lo que sé es que está en Cuba, y que es una anciana. Y lo que acabo de decir no es que sea un cuentecito verídico sobre su vida, sino como una metáfora de lo que le sucedió. Y no es precisamente que se quedara sin boda, sino que el novio se casó con ella, pero después se divorció. Fue, como se dice, una mujer desgraciada. Tampoco era muy inteligente. Pero sí era muy ordenada. Ella casi tiene mi misma edad.
Tía Rosa y otros familiares, muertos ya todos. Me esfuerzo porque esa imagen-escena que los representa no desaparezca. La escena es como el ícono de una Computadora, si no la muevo con cuidado se puede disolver.
Mi padre. Eso, tan lejano.
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